martes, 20 de noviembre de 2012

Si sueñas...Loterías

Lo importante que es sonreir, quererse a sí mismo, saber valorar lo que tenemos a nuestro alrededor...son mensajes que cada día llegan a través de las redes sociales, de anuncios publicitarios, en forma de libros de autoayuda, de testimonios en diversos programas de TV...Con la crisis se ha creado un fenómeno que podríamos llamar Optimismo frente a la crisis, y son muchos los que con eso ya tienen argumento para escribir libros, diseñar una campaña hasta para anunciar coches, y ya no hablamos de los libros que salen al mercado o la inmensa cantidad de power point e imágenes que manda o comparte la gente a través de email o por facebook, potenciando la conciencia de que siempre hay que mirar el vaso medio lleno.

Hace poco ví por fin el anuncio de la Lotería de Navidad. Ya casi nadie se acuerda del famoso calvo que tanto nos enamoró, porque, desde hace unos años, los deseos de la gente son capturados por unos duendecillos y metidos en un bombo mágico que gira esperando ver cuántos se cumplen. Cuando voy a la administración y veo tantos números colgados  me imagino que son sueños, no números. Así como la cola de Inem está llena de personas con diferentes historias a sus espaldas, que ya han dejado de ser números para convertirse en preocupación internacional, los décimos para el sorteo son hoy, aun más si cabe, el papel en el que depositamos tantas esperanzas y  proyectos, de agujeros que tapar y sueños por realizar. Da igual el que cogais, la suerte está echada, cualquiera de nosotros, mañana tendremos una oportunidad para aliviar lo que nos quita el sueño. Si bien el dinero no da la felicidad, puede ayudar bastante, y tánto.

Asi que, embobada me quedo mirando el anuncio, me encanta. El de este año os lo dejo por aquí por si no lo habéis visto:


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Buenas noticias

En esta montaña rusa de sentimientos, que vienen y van, que me atrapan y se quedan o se van sin preguntar. En este vaivén de vida en la que sobrevivir no es una opción ni una obligación, sino que es el vivir un ciclo maravilloso de disfrute de los detalles más pequeños. En esta soledad acompañada en la que vivo, me pregunto, ¿por qué los sueños se esfuman, se recuperan, viven, afloran y vuelven a perderse?, ¿por qué aferrarse al pasado si hay un flamante camino que resiste bajo tus pies?. Pues contestando a esas cuestiones continuo en el proceso de ver la vida con un prisma positivo. No es fácil, pero se intenta.

Y en medio de dicha vorágine poco a poco van llegando buenas noticias, sin duda, respondiendo a mi reclamo de esperanza. Y es en esta gran semana, cuándo no paran de nacer grandes expectativas, durante la cual estoy comprobando que los sueños no mueren, porque veo que aun tienen un buen pilar que los sostienen, cojo aire fresco para continuar disfrutándola deseando que no termine. Es bien sabido que si miras a todo con ojos de alegría todo es posible. Y ahora sé que no debo desfallecer porque hay muchas cosas pendientes, mucho por lo que luchar.

Ahora solo espero que vengan muchas más semanas como ésta y por eso regañaré a mis ánimos cuando desfallezcan y apretaré los dientes cuando crea que vuelvo a hundirme. Hoy comienza una nueva etapa, hoy solo cuentan las cosas buenas. Esta noche me acostaré pensando que todo irá bien porque no existe otra posibilidad, porque me niego a creer que no me merezco lo que quiero. Buscaré el modo de ser la persona que quiero ser, sin más demora que la que me ofrezcan las circunstancias.

Si las buenas noticias pueden hacerte ver el sol en un día de lluvia, aun después de largas horas de espera y esperanza, bien merecen ser las protagonistas de nuestra felicidad.



jueves, 1 de noviembre de 2012

Huele a invierno

Mientras estoy aún haciendo la digestión de la comilona familiar, típica del día de todos los santos, y en la que acabamos de celebrar también el cumpleaños de mi tita :D, no puedo evitar esquivar el sueño que me acecha para hablar de los encantos del invierno. Mis ojos no parecen serme muy fieles, tengo mucho sueño, la verdad, y el edredón, que ya cambié ayer, deshaciéndome de la colcha de verano, parece llamarme a su encuentro o atraerme como un imán.

Soy consciente de que aun estamos en otoño, pero las temperaturas a veces juegan a engañar al armario. Es una época en la que no sabes qué ponerte. Si vas en manga corta pasas frío, pero si en cambio optas por la larga, llega un momento en el que pasas calor, y aquí en Motril parece ser que ese desconcierto se magnifica. Dejando a un lado la ropa, que al fin y al cabo poco importa, voy a lo que voy: el olor del invierno.

Así como la primavera siempre deja aromas a jazmín, el invierno es inevitablamente olor a chimenea. En mi calle es muy característico ya en estas frías noches. Debo confesar que me quedo embelesada. Paseo por la noche, y no puedo evitar cerrar los ojos para sentir ese olor que envuelve el ambiente. Ya llegó una vez más esta época de castañas y moniatos asados y de mantita y sofá calentitos. De las charlas sentados alrededor de la mesa camilla y el braserito. En esta época ya comenzamos a irnos de cortijo y de hacer visitas al pueblo, de estar con la familia y amigos más asiduamente, de empezar a tejer las bufandas para el invierno, de quedarnos más en casa para resguardarnos de los cambios de temperatura. Cómo no, llega el tiempo también de los resfriados, de cambiar la hora, de comenzar a ver (y comprar) los polvorones en el supermercado, las luces en las fachadas de los grandes almacenes...ya huele a invierno.

Y mientras el invierno llega, seguimos disfrutando de los placeres de la vida que vamos encontrando en esta deliciosa espera. Aquellos que doblan nuestra voluntad haciendo que ésta se rinda ante ellos. Es por eso que he encendido el ordenador, pasada la media noche, a pesar del sueño y del edredón calentito.
¡¡Buenas noches!!voy a soñar con copos de nieve y jerseys de lana.