domingo, 14 de abril de 2013

De aquí, a Hollywood


Sábado por la tarde en mi casa. Reúno a gran parte de mi gente al calor de la barbacoa para celebrar mi cumple y se nos hace de noche...y empezamos a jugar a las cartas. El juego creo que se llama oros y copas. A cada uno se le reparte una carta, dos personas son oros y el resto son copas. Todos vemos nuestra carta, cerramos los ojos y solo los oros los abren para saber quiénes son y asi protegerse entre ellos y no votarse. El objetivo del juego es que las copas deben intentar adivinar y, posteriormente, ponerse de acuerdo entre ellos, sobre quiénes son los oros, para votarlos y eliminarlos del juego y ganar. Pero si al menos un oro sale vistorioso, los oros, ganan. Los oros, deben intentar aparentar que son copas y votar, eso sí, teniendo mucho cuidado de que no se le note que están mintiendo.

Imaginaros la situación. Siete personas eran copas, dos oros. Hasta una hora, o incluso más, estuvimos debatiendo entre nosotros y acusando a gente. -Pues yo creo que ella es oros porque cuando hemos abierto los ojos se estaba riendo. -Pues yo, que es él porque no es creíble cuando dice que es copas. -Ah, pues yo también puedo decir que eres tú porque estás muy callada y no opinas sobre nadie. - Pues no sé por qué pero él me da la vibración de que es oros. En fin, todo valía para empezar a exponer argumentos a favor o en contra de los participantes.

Yo, que había sido en los dos juegos anteriores oros, logré conseguir que me creyeran en mi papel como copas. Y sumida en mi nuevo rol me apoyé en varios aliados. Confiaba en otros tres copas, Marina, Pedro y mi hermana María. Pues bien, con mis copas aseguradas, estaba todo el juego controlado, pensé.



Poco a poco, fueron cayendo una a una las copas, durante varios intentos fallidos de acabar con el enemigo. Casi en la recta final, las copas conseguimos deshacernos de uno de los oros, ya solo quedaba otro más y parecía fácil cerrar el cerco sobre él. Pero, en un momento de duros debates, me veo obligada a destapar mi carta, porque, el oro ya descubierto y despechado, me acusa de jurar por mi familia que soy copas y así ganarme la confianza de los demás jugadores. Para no dejar lugar a más dudas sobre mi comportamiento y mi cumplimiento o no de las reglas del juego, levanto mi carta y con ello dejo a las copas sin un apoyo más.

La batalla sigue adelante y ocurre algo inesperado. En la mesa, sólo quedan boca abajo las cartas de las tres copas por los que yo hubiera puesto la mano en el fuego: Pedro, Marina y mi hermana. Me dejo llevar por la curiosidad y el nerviosismo. Me levanto de la silla. Pedro ya se encuentra sumergido en un triángulo de duda y debate acalorado. Los tres, hasta ese momento, supervivientes al juego, ya están de pie y gritándode entre ellos, ya no saben qué pensar. Fran, copas y eliminado de los primeros, me dice, Pedro es copas. Levanto la carta de Pedro. Estaba en lo cierto, es copas. Hubiera preferido no saber nada, porque falta poco para descubrir la verdad.

Contemplo con gran espectación la discusión entre los tres jugadores que luchan por ganar. Marina ya desesperada no sabe ya como convencer de que es copas. Paso por su lado y no puede evitarlo, me enseña la carta. Es copas. No puedo creer lo que está pasando. ¡Mi hermana es el oro y ni Pedro ni Marina se dan cuenta!. En ese momento comprendo que mirar las cartas de ambos ha sido un error. No puedo avisarles de que es mi hermana la que ha conseguido que nadie sospechara de ella y está consiguiendo liar a Pedro y Marina, que ya no saben qué pensar el uno del otro. Fran graba en vídeo la gran actuación de mi hermana que, sin dejarse llevar por los nervios, mantiene el temple y defiende a muerte su papel de copas. Pedro se ve obligado a descubrir su carta, el juego ha terminado. Lo mejor, la cara de póquer que se les queda a los derrotados copas...Alucinante este juego.

Este fin de semana he descubierto las dotes de mi hermana como actriz. Se merece un Oscar, asi que...¡tiembla Penélope!, que no vas a ser la única española con una estatuilla.

PD: No os fieis de las apariencias, que en el juego todo vale ;)