martes, 16 de mayo de 2017

La satisfacción personal


Lo he estado hablando con un amigo y nos hemos dado cuenta del gran trabajo que cuesta sentirse realizado, cada día, cuando estás sin trabajo. Tú eres el arma hacia tu propia realización personal y eso es tan difícil como levantarse cada día con el ánimo de crear, de aprender, de mejorar.

 “El trabajo nos paga las facturas y nos ayuda a crecer, es cierto. Pero aprovechar el tiempo de otro modo que no sea trabajando también es auto realizable. Y la sensación de saber que estamos en una situación de desempleo aumenta esa sensación de justificarnos. Para mí, es normal que me digas que quieres estar siempre haciendo cosas. Creo que es muy humano y de personas que son muy auto responsables”

No son palabras de ningún filósofo. Es de una conversación normal entre amigos. Y es que, aunque en la batalla del día a día estés solo, escuchar a la gente de tu alrededor es crucial y atenderlos cuando intentan entenderte puede ayudarte en más cosas de las que imaginas. Y porque escuchándote a ti explicar lo que te pasa o el problema que tienes puede sacarte cantidad de espinas que no sabías que te estaban haciendo cojear en tu camino. 

No tener la mente abierta porque estás obsesionado con algo como encontrar trabajo puede intoxicarte y cegarte y perder la oportunidad de no ver con claridad los objetivos. Hay que calmarse porque, como se ha dicho siempre, las prisas no llevan a ninguna parte. Y más vale llegar a tiempo que no estar todo el día dando vueltas. Lo principal es ser consciente de que cada proceso lleva TIEMPO y para sobrellevarlo no hay nada mejor que la organización. Y os aseguro que me está costando lograrla, pero consigo que el día sea productivo.


Es tremendamente complicado establecerse un orden para aprovechar cada día y que, inteligentemente, no des tu tiempo por perdido. En realidad, es todo un trabajo en sí. Tu casa es tu oficina, como diría Bertín Osborne, y tus compañeros son las libretas, agendas, ordenador y, el más importante, la certeza de que debajo de tus pies hay tierra firme y no soluciones voladoras que algún día caerán del cielo.

Los que estáis como nosotros, seáis bienvenidos a este espacio reflexivo en el que me he metido, cual jardín. Ya sabéis a lo que me refiero porque todos los días luchamos al levantarnos por encontrar la salida al laberinto de cipreses, como si fuera tu propio camino de baldosas amarillas. 

Lograr dar con la forma de canalizar todo lo que quieres conseguir, organizar tu tiempo para hacerlo lo más productivo posible, satisfacer necesidades personales y profesionales cuando solo te tienes a ti mismo a modo de herramienta creativa e ir dando pasos hacia adelante sin caer en la desesperación. Es todo un reto diario y éste debe empezar en la ACTITUD


El deporte es actitud

Llevo un par de semanas yendo  a “correr”. Mi pareja actúa de personal trainer (en inglés suena más chic) que, ahora que lo pienso, sale más rentable y sigo los consejos de mi hermano mayor (otra clave: escucha bien a los que han conseguido los retos que te has propuesto). No se lo quiero decir a nadie porque no me gusta correr y temo que abandone antes de crear el hábito de hacer ejercicio (dicen que se necesita 21 días para convertir algo en un hábito), pero me sirve como ejemplo para aplicar a otros objetivos. 


Durante estas dos semanas hubo un día que salí a correr enfadada. El caso es que estaba cansada, no tenía fuerzas y todo iba mal. Le contestaba mal a mi compañero, me entró flato, me noté la rodilla fastidiada, pero sobre todo no paraba de quejarme (como un autocastigo por haber salido sin ganas) y eso me hizo darme cuenta de cuán importante es enfocar de la manera correcta lo que te propones y, dicho sea de paso, no pagarlo con la gente que te quiere (algo en lo que a veces, por desgracia, caemos sin querer) porque, entre otras cosas, luego te sientes aún peor. 

El día que conseguí mejor marca por kilómetro fue cuando me lo tomé de buen humor y con ganas. Parece algo tonto mencionarlo pero es que no nos damos cuenta de que cada día al salir de la cama la actitud puede condicionar tu día. Si te tomas algo a mal o enfrentas algo de mala gana el efecto dominó es implacable

"El hombre necesita dificultades porque son necesarias para disfrutar el éxito"
                                       A.P.J. Abdul Kalam


Hoy, no me preguntéis cómo lo he hecho (porque estos días atrás he sido como una veleta sin calendario) pero he comenzado a organizarme por fin. Y lo más importante, el proceso previo también ha sido productivo. A veces para llegar a la clarividencia debes pasar por un doloroso proceso interno de camino hacia la luz. Siento sonar tan dramática pero es que todo lo relacionado con el paro lo es. Y empieza ya a darme coraje la actitud generalizada de auto dañarse. Todo es drama. No hay oportunidades, las que hay son denigrantes, estamos hartos del enchufismo de ineptos que no dan palo al agua, las empresas no apuestan por sangre nueva y los becarios, angelitos, siguen siendo usados como arma para “salir a flote” para luego dejarlos tirados como si no valieran nada. Pues si no se puede luchar contra eso, saca partido de lo que te remueve a ti mismo. Aprovecha que tienes tiempo para hacer todo eso que tenías pendiente, por ejemplo.

Cuando hablo de estar en paro no hablo con resentimiento, os lo aseguro. Estoy en otra fase. Cuando has pasado por varias etapas parada, has trabajado en algo que odias pero que has logrado sobrellevar y sacarle el lado positivo, y cuando tus sueños dependen de tu actitud y tu creatividad, el resentimiento ya no existe. Puedo contaros que soy afortunada por encontrarme en la etapa de lucha. Lucha por dar salida a todo lo que quiero hacer, siendo consciente de que la ayuda que hay es poca y está muy escondida. Pero, la verdad que es divertido buscarla, sobre todo porque con optimismo encuentras cosas valiosas, aprendes mucho y vences miedos.

El laberinto de cipreses es muy productivo cuando logras establecer el perímetro. Y te enseña cantidad de cosas mientras empiezas a podar lo que acabará en la basura. Y soy de las que piensan que todo pasa por alguna razón. Creo que muchas veces es bueno pasar malas rachas para valorarte y poner las cosas en una balanza. 
Como sabéis por mis diarios de viaje publicados anteriormente, me casé el uno de abril. Aunque estuve trabajando hasta una semana antes de la boda, la semana previa a ésta, más todos los acontecimientos que llegaron después (semana de gestiones, viaje de novios y mudanza a Málaga) los dos meses que llevo sin trabajar me parecen una eternidad y aquella época se me antoja muy lejana. No sé si todos los que estáis como yo tenéis la misma sensación. 


Solo quería hablaros de cómo logro centrarme sin tirarme de los pelos. Pero no puedo. No existe fórmula. La solución está en ti y te aseguro que la hay. Y debes luchar cada día por encontrar las miles de cosas que son posibles a pequeña escala y que llenan tu semana de oportunidades. Lo peor es que la teoría la sabemos. Os la estoy contando y me digo, pero si eso ya lo saben, ¿qué pretendes demostrar?. Pues que hay que centrarse en esa idea. Pon soluciones. Pequeñas. A corto plazo. Establece un perímetro de seguridad pero lánzate poco a poco. Tú mismo sabes qué reforzar en ti. Pregúntatelo y crea un esquema de prioridades. 

Haz deporte empezando por pequeñas metas, aprende a cocinar si eso te hace feliz, sigue estudiando, prepara proyectos que te ilusionen, sigue llamando a las puertas para encontrar diferentes opciones, abre ventanas donde haya muros. Sé tú y haz aquello que te motive a ser mejor. Todo necesita tiempo y es un proceso necesario.


Creo que la auto realización está estrechamente unida a los sentimientos. Y con ellos estoy desarmada, dejando que me invadan. Haz lo que sientes. Y lo conseguirás todo. Ésa es mi máxima y no me va nada mal. Esta mañana me levanté sin saber qué iba a hacer. Y así cada día. Lo importante es que me acuesto contenta por haber aprovechado cada minuto



P.D: Sé que en los dos anteriores entradas he estado inmersa en contaros mi particular diario de viaje, pero sentía que debía escribiros sobre esto. Y así, escribiendo, haciendo lo que siento en cada momento me siento realizada. Y casi que diría que es el trabajo del que más me siento orgullosa. A veces, de la pasión brota la actitud.


GRACIAS por leerme y, si os ha servido de ayuda, contádmelo porque a lo mejor me sirve a mi también para seguir aprendiendo

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